De la ola democrática al tsunami autoritario

De la ola democrática al tsunami autoritario

Estados Unidos ha dejado de ser una democracia liberal y México es una autocracia electoral. Eso concluye el Informe de la Democracia 2026 del instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo en Suecia.

La marea autoritaria que recorre al orbe ha erosionado los avances de la llamada tercera ola de la democratización que iniciara en 1974 con la revolución de los claveles en Portugal, y nos coloca en una situación similar a la de 1978 cuando se mantenían en pie Múltiples dictaduras surgidas en el contexto de la Guerra Fría.

V-Dem clasifica a las naciones en cuatro categorías:

1). Democracias liberales, como Alemania y Uruguay, que cuentan con elecciones íntegras, división y contrapesos de poder, junto con el ejercicio de libertades civiles e igualdad de los ciudadanos ante la ley.

2). Democracias electorales, como Reino Unido y Brasil, con comicios no controlados por el Ejecutivo y niveles aceptables de libertad de expresión y de asociación.

3). Autocracias electorales, como Rusia y El Salvador, donde hay comicios en los que participantes opciones distintas, pero sin garantía plena de integridad de las votaciones, así como insuficiente grado de ejercicio de las libertades políticas.

4). Autocracias cerradas, como China y Cuba, donde no hay elecciones con opciones reales que contiendan por el poder y son perseguidas por los gobiernos las libertades de expresión y asociación.

Para 2025, el V-Dem contabilizó 92 autocracias y 87 democracias en el planeta.

En términos demográficos, el 74 por ciento de la población mundial vive bajo regímenes autoritarios —equivalente a 6 mil millones de personas— y apenas el 7 por ciento lo hace en democracias liberales plenas —600 millones—, el nivel más bajo en cinco décadas, en buena medida porque Estados Unidos abandonó esta categoría en 2025.

Mientras que en 2019 se identificaban 22 autocracias cerradas, para 2025 sumaban 35, bajo las que ya residía el 28 por ciento de la población (2.3 mil millones de personas).

El régimen político más común es el de las autocracias electorales, donde radica prácticamente la mitad de la población mundial (46 por ciento, 3 mil 800 millones de habitantes).

El avance autoritario en marcha ya produjo que haya incluso más gente viviendo bajo autocracias cerradas (2 mil 300 millones, 28 por ciento del total), que en democracias liberales o electorales (2,2 mil millones, el 26 por ciento de la población global).

El tsunami autoritario avanzó con fuerza en la última década, durante la que declinaron todos los indicadores positivos: la libertad de expresión se ve vulnerada en 44 países; en 33 naciones se extiende la práctica de la tortura contra opositores, la censura a la prensa avanza en 32 países y la represión a la sociedad civil se constata en 30 naciones en proceso de autocratización.

Una conclusión de especial gravedad en el informe V-Dem es que las autocracias son cada vez más represoras.

En lo que toca a la libertad de asociación, que ganó terreno en 54 países para el año 2000, en 2025 solo avanzó en 24 naciones.

El deterioro abarca, además, a la celebración de elecciones íntegras: la calidad de los comicios está en retroceso en 22 países y solo mejora en siete.

Un rasgo notable de este informe V-Dem es que pone énfasis en que en la actualidad los daños a los derechos y las libertades políticas ya no ocurren solo en países de la periferia o en naciones con democracias emergentes: al contrario, como sucedió con la crisis económica de 2008, el epicentro del terremoto se localiza en Estados Unidos.

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V-Dem consigna que se verificó una rápida y agresiva concentración de poderes en la Presidencia, a grado tal que la velocidad del desmantelamiento de la democracia no tiene precedentes en la historia moderna.

En particular, se deteriora el contrapeso del Poder Legislativo al Ejecutivo, alcanzando su punto mínimo en un siglo.

A la vez, los derechos civiles, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión rozan los niveles más bajos en sesenta años.

También crece la autocensura de los medios. Lo único que no se ha dañado, de momento, es al sistema electoral de Estados Unidos. El informe no da cuenta, aún, de los crímenes cometidos por ICE en 2026.

México ya es considerado por el V-Dem como una autocracia electoral. La intención de llevar a la presidenta a la boleta electoral en 2027 confirma ese empeño autoritario para conjurar las elecciones limpias y equitativas.

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